jueves, 9 de octubre de 2014

EL CAZADOR CAZADO

¿QUÉ LE HACE TAN FELIZ A BLESA, EL MATAR BICHOS INDEFENSOS O EL SABER QUE LO PAGA LA "TARJETA NEGRA"?


Tarjetas negras con desfachatez

XAVIER VIDAL-FOLCH 9 OCT 2014 - 00:00 CEST
El culebrón de las tarjetas negras de Caja Madrid/Bankia desmocha tres mitos.
Uno, el del Gobierno plutocrático, según el cual es mejor que gobiernen los ricos porque no necesitan corromperse, por el principio de la autolimitación de la aspiración al lucro. Algo rebatido por el principio de la “acumulación infinita” —en vulgata: dinero llama siempre a más dinero— que registra “la tendencia inevitable del capital a acumularse y concentrarse en proporciones infinitas, sin un límite natural”, como lo enuncia Thomas Piketty (“Le capital au XXIème siècle”, Seuil, 2013).
Segundo mito caído: la presunción de que la derecha siempre gestiona la economía mejor que la izquierda. No fue así en Caja Madrid, levantada como gran corporación por el progresista Jaime Terceiro y arruinada por el conservador Miguel Blesa. En el popurrí de consejeros “black card” figuraban populares, socialistas, izquierdistas y sindicalistas —son estos, los políticos, quienes dimiten por goteo—. Pero también, dirigentes de primera fila de la patronal: el reo Gerardo Díaz-Ferrán; el multi-sospechoso jefe de la CEIM, Arturo Fernández —sus cotizaciones sociales, sus desmayos fiscales, sus compañías de los fraudes en la formación profesional...—; Alejandro Couceiro, Miguel Corsini, Javier López... La desvergüenza de algunos es autodemoledora. Veamos: Arturo devuelve parte del dinero de la tarjeta negra alegando que todo era legal. O lo uno o lo otro. Si era legal y conforme, ¿a qué devolverlo? Si no lo era, ¿a qué aceptarlo?

Eran algunos economistas neoliberales como Iranzo quienes debían controlar los desmanes. Se beneficiaron
Tercer mito derrumbado: un alto nivel de renta y de educación vacuna contra la irregularidad, el fraude fiscal y la corrupción. Va a ser que no, que tener información no equivale automáticamente a conocimientos, conocimientos no significan conocimiento, este no implica saber y el saber no es sinónimo de sabiduría. Ni de ética.
La prueba está en dos ejemplos de la lista negra: los notables economistas neoliberales Alberto Recarte y Juan Iranzo, personajes públicos e implacables polemistas, que hasta ahora han sabido esquivar protagonismo y difuminarse entre las sombras. Recarte es economista de cabecera de José María Aznar, patrono de su fundación FAES, presidió Libertad Digital (en favor de cuyos socios advocó como consejero de la caja) y consejero del Instituto de Empresa (IE). Ni se explica ni dimite; será que cree que a los cachorros de la burguesía madrileña del IE les conviene doctorarse en opacidad fiscal (vulgata: dinero negro).
Otro tanto ocurre con Juan Emilio Iranzo Martín, todavía decano-presidente del Colegio de Economistas madrileño, académico de la Real de Doctores y profesor de finanzas en el CUNEF. ¿Qué culpa tienen los economistas, los doctores, y sus alumnos, de su ágil tarjeta negra (se ventiló 46.800 euros)?
¿Por qué sus casos parecen figurar entre los más graves? Porque un profesor de Economía no puede alegar ignorancia. Debe saber, por oficio, que los pagos con una tarjeta empresarial presentada como de “gastos de representación” o son rentas exentas (por razones reales de trabajo: locomoción, hotel, invitación a un almuerzo profesional) que deben justificarse mensualmente a la empresa (y si esta no lo exige, huele), o son rentas que hay que declarar a Hacienda como no exentas. Y debe saber que es muy raro que consejeros no ejecutivos dispongan de tarjeta de crédito, instrumento más bien propio de directivos.
El caso del telepredicador Iranzo Martín es más grave. Era miembro de la Comisión de Control de la caja, de los que “tiene cada uno una tarjeta visa black a efectos fiscales”, según correo interno de la alta dirección de la entidad reenviado a Blesa. Su presidente Pablo Abejas llegó al éxtasis de la desfachatez al alegar que en efecto “se la daban a todo el mundo” y que él no tuvo “funciones ejecutivas” (EL PAÍS, 3 de octubre). Pues claro, era solo (¿?), ni más ni menos, que el controlador-jefe, a quien ayudaba Iranzo. El que debía “cuidar de que la gestión del consejo de administración se cumpla con la máxima eficacia y precisión” dentro de la ley (art. 21, LORCA, 1985). ¡Los controladores no se controlaban a sí mismos!
Iranzo entraña más enjundia. ¿Practica lo mismo en los consejos de los que forma parte, en la auditora Capgemini-Ernst&Young —la desapercibida del caso Gowex—, Sinaer —aeronaves—, la constructora San José? ¿Fue el odio a la transparencia fiscal lo que inculcó a los jóvenes empresarios de la CEOE durante sus quince años (1996-2011) al frente del Instituto de Estudios Económicos, del que le apeó Juan Rosell? Aquel semillero neoliberal a lo Hayek del que surgieron ministros (adivinen) y otros patriarcas del falso orden.
La invasión de ultraliberales en la empresa pública sería incluso graciosa si sus paladines no se hubieran refocilado tantas veces en los manteles con el ahorro de los pequeños inversores en preferentes. Nauseabundo.

1.000.000 € + COSTAS

Caja España deberá devolver un millón de euros a un cliente de Valladolid

  • El Juzgado de Primera Instancia declara nulo un contrato de deuda subordinada porque no se informó de los riesgos de la operación


El Juzgado de Primera Instancia número cuatro de Valladolid ha declarado nula la venta de obligaciones subordinadas a un cliente vallisoletano y condena a la antigua Caja España (hoy Banco Ceiss) a devolver los 1,051 millones de euros invertidos y al abono de las costas. El demandante adquirió en febrero de 2011 obligaciones subordinadas por algo más de un millón de euros en una oficina de Caja España situada en el Paseo de Zorrilla de Valladolid. En el momento de invertir en este producto, según los hechos probados de la sentencia, el cliente no fue informado de los riesgo de la operación, ni se le comunicó que se trataba de un producto de duración indeterminada, ni que el abono de los intereses estaba supeditado a la obtención de beneficios por parte de la entidad. Se le indicó que existía un mercado interno en la propia caja en el que el cliente podría vender sus obligaciones si necesitaba recuperar su inversión.


En febrero de 2013, Caja España dejó de abonar los intereses y el cliente tampoco pudo vender los títulos en el mercado interno de la entidad, porque había sido cerrado. En mayo de 2013, las obligaciones subordinadas y participaciones preferentes se amortizaron de forma obligatoria por orden del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (Frob), por lo que el demandante recibió por sus productos 900.000 euros en bonos convertibles de Banco Ceiss. Como consecuencia de todo ello, el cliente «se vio imposibilitado para recuperar su inversión y dejó de percibir los rendimientos pactados», que hasta ese momento ascendían a algo más de 187.000 euros.
Entre deuda y acciones
La sentencia califica la deuda subordinada como un producto «complejo y de alto riesgo», híbrido entre la deuda y las acciones. «Aunque computa como fondos propios, no es sino un bono con la característica de ser el último en la lista de acreedores», explica Juan Ignacio Navas, socio director de Navas Cusí, despacho que ha llevado la demanda.

Así lo estima el juez que considera además que la entidad no cumplió con sus obligaciones legales. Sí realizó el test de conveniencia, pero no el de idoneidad, requisito legal obligatorio cuando existe una labor de asesoramiento. «Si bien se pudo cumplir con la legalidad, no hubo un análisis real de los riesgos y del conocimiento del cliente», señala el fallo, que añade que no se velaron por los intereses del cliente como si fueran propios como manda la ley.
La sentencia considera que Caja España no hizo una correcta valoración de los riesgos y por lo tanto no pudo informar de los riesgos de la operación. Ni se informó de los mismos, ni de su carácter perpetuo ni de que la liquidez estaba condicionada a la existencia del mercado interno. «Se vendió como plazo fijo lo que era un producto altamente especulativo», afirma Navas.
La sentencia, contra la que cabe interponer recurso de apelación, concluye que el error fue sustancial y excusable por lo que estima el vicio del consentimiento alegado por el cliente y anula el contrato. De esta forma, Caja España deberá reintegrar al demandante la cantidad de 1.051.000 euros más los intereses correspondientes, mientras que el cliente tiene que devolver a la caja los bonos convertibles por valor de 900.000 euros que Banco Ceiss le entregó en sustitución de las obligaciones subordinadas, así como los 187.001,54 euros de intereses percibidos.
Ratios de capital
«Afortunadamente la justicia existe. Es lenta, pero inexorable y coloca a cada uno en su sitio», afirma Navas, quien además considera que las entidades han comercializado las subordinadas incurriendo en un conflicto de intereses. «Las subordinadas se colocaron para mejorar los ratos de capital de las entidades, principalmente las cajas de ahorros, que tenían problemas de solvencia. Un objetivo aceptable, pero incompatible y contradictorio con velar por los intereses del cliente como si fueran propios», concluye Juan Ignacio Navas.

EL NORTE DE CASTILLA

viernes, 3 de octubre de 2014

NUESTROS CONSEJEROS NO IBAN A SER MENOS

Piden investigar ya sobre las tarjetas de la 'vieja cúpula' de España-Duero
IU, que ya logró abrir un cauce judicial contra los responsables de ambas cajas, pide que se amplíen las diligencias para conocer si hubo "excesos" en los gastos
leonoticias.com       03/10/2014
El 'eco' de las 'tarjetas fantasma' detectadas en el consejo de Caja Madrid y Bankia llega ahora hasta los órganos de gestión de la ya extinta Caja España y Caja Duero. Ha sido Izquierda Unida quien este jueves ha dado a conocer que ya prepara la documentación necesaria para solicitar que se investigue -dentro de las actuaciones ya abiertas sobre la cúpula de esta entidad de ahorro- el uso que "se dieron a las múltiples tarjetas de crédito y libre disposición" que había en esta entidad.
Desde esta formación se ha solicitado que se amplíe la investigación dentro de la denuncia ya existente contra la cúpula de Caja España Duero y ya en fase de instrucción.
Santiago Ordóñez ha asegurado que "se estamos realizando las gestiones" para conocer "si también en Caja España Duero, como ya se ha demostrado que ocurrió en Caja Madrid se repartieron tarjetas de crédito con gastos incontrolados entre los altos cargos y si hubo excesos que al final hemos terminado pagando todos".
Izquierda Unida tiene la "certeza absoluta de que estas tarjetas existían" y que eran utilizadas de forma habitual por los distintos consejeros lo que podría dar lugar a un "presunto delito de administración desleal".
Las tarjetas existían
Uno de los ya ex consejeros de la entidad, Miguel Ángel Álvarez, ha reconocido este jueves la existencia de "este tipo de tarjetas", pero las ha enmarcado dentro de un cauce "de normalidad".
En todo caso para este ex consejero "en lo que a nivel personal se refiere y por lo que yo conocía en el seno de la entidad se puede analizar lo que se quiera porque no hay nada que esconder en este sentido".
Eso sí, Miguel Ángel Álvarez ha matizado que sus afirmaciones se corresponden "por la parte que yo conozco de Caja España, de Caja Duero no puedo hablar".
En su caso, ha añadido, gozaba de "una tarjeta que utilicé para gastos muy normales dentro de mi actividad en la caja y que en su momento devolví al no darle uso".
Audiencia Nacional
En la actualidad la Sección Tercera de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional tramita la denuncia presentada por la Unión de Consumidores de Castilla y León contra los expresdientes de Caja España, Santos Llamas, y de Caja Duero, Julio Fermoso, y cinco exdirectivos más por presunto delito de estafa agravada por la emisión y comercialización en 2009 y 2010 de preferentes y subordinadas en Castilla y León.
La Audiencia considera que debe investigarse el modo en que ambas entidades comercializaron estos productos y la implicación directa de sus máximos responsables en lo que los denunciantes consideran una de las mayores tramas fraudulentas de la democracia. Aunque la denuncia, presentada inicialmente como querella, fue desestimada por parte del Juzgado Central de Instrucción número 6, el recurso en apelación fue estimado ayer mediante un auto de la Sala de lo Penal.
La denuncia va dirigida, además de los entonces presidentes, contra los directores generales de ambas entidades, Javier Ajenjo (Caja España) y Lucas Hernández (Caja Duero), junto con Antonio Fernández Fernández (director financiero de Caja España), Arturo Jiménez (director financiero de Caja Duero), Óscar Fernández Huerga (director comercial de Caja España) y quien en 2009 ocupaba el cargo de director comercial de Caja Duero, a falta de que la entidad correspondiente concrete su identidad, así como contra ambas entidades y la resultante de la integración, Banco Ceiss.
La Unión de Consumidores de Castilla y León les imputa delitos de estafa agravada, de estafa de inversores; de publicidad engañosa; de administración fraudulenta o desleal, y de maquinación por alterar el precio de las cosas. 

LEONOTICIAS.com

LA ESTRATEGIA DE LOS TAPABOCAS

Telegrama para Rodrigo Rato

El telegrama de hoy, leído en Cadena Ser, va dirigido al exministro de Economía y expresidente de Bankia.

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 /  • 13:51

Señor ex ministro de Economía, ex gerente del FMI, ex presidente de Bankia y consejero del Santander, de Caixabank y de TPG, ahora, cuando salta el caso de las tarjetas de Caja Madrid, es momento de volver a los orígenes. Porque en la presidencia de Caja Madrid estaba Jaime Terceiro que usted destituyó nada más llegar al ministerio para colocar a Miguel Blesa, el compi de Aznar. La primera decisión de Blesa fue multiplicar por 18 el sueldo del presidente de Caja Madrid y enseguida vinieron las tarjetas como tapabocas. Luego fue usted presidente de Bankia, cuya explosión le dejó a salvo. Enhorabuena. 

EL BOLETÍN.com

Vídeo: Para qué dan los 15 millones de euros en tarjetas de Caja Madrid

(Vídeo: Guillermo López. Texto: Jaime Rubio)

Entre 2003 y 2011, 86 consejeros y altos directivos de Caja Madrid cargaron gastos personales de unos 15,2 millones de euros a las tarjetas "fantasma" de la empresa, que en marzo de 2011 fue rescatada con 4.465 millones de fondos públicos. Estas tarjetas se otorgaban al margen de la cuenta de gastos de representación, sin ningún soporte contractual y sin que se hayan declarado estos fondos como percibidos.
EL PAÍS desglosa en varios gráficos el tanto por ciento que se destinó a diferentes conceptos durante estos ocho años, como desplazamientos, alimentación y restaurantes, lo que da unas cifras muy elevadas y que es mejor comparar para poner en contexto.

Restaurantes
En restaurantes estos altos cargos gastaron casi 3,9 millones de euros. Si quisiéramos comer en un sitio agradable cada día, por ejemplo en el Celler de Can Roca, podríamos haber ido 13.824 veces, en caso de haber podido encontrar mesa y teniendo en cuenta que el menú degustación son 190 euros, a los que hay que sumar otros 90 euros para el maridaje del vino. Es decir, cada día durante 38 años.
Si preferimos ahorrar (¡estamos en crisis!) podríamos ir de menú de día (a 10 euros, siete días a la semana) durante casi 1.061 años.
Desplazamientos y viajes
Cada kilómetro de taxi en Madrid sale a 1,05 euros (zona A y tarifa diurna). Con el dinero destinado a desplazamientos y viajes (2,2 millones de euros) se podrían haber recorrido casi 2,1 millones de kilómetros. Es decir, 52 vueltas al mundo por el Ecuador. Y nos sobrarían unos 14.000 kilómetros.
(Nota: no se incluye la bajada de bandera, que son 2,40 euros. Y obviamente, al dar la vuelta al mundo pasaríamos de zona).
Alimentación
Según la OCU, la cesta de la compra familiar tipo es de 6.273 euros al año. Los 960.401,1 euros que estos ejecutivos de Caja Madrid destinaron a esta partida darían para que un hogar se pagara los gastos en mercados y supermercados durante más de 153 años.
Grandes superficies
Imaginemos que los 1,4 millones de euros se hubiera utilizado para comprar los regalos de Navidad de sus hijos y nietos. De media y en el total del año, las familias destinan 135 euros a las compras de juguetes para cada hijo, por lo que este dinero podría haber hecho felices a 10.413 niños.
Efectivo
Estos altos cargos sacaron en efectivo algo más de 2,7 millones de euros. Si el límite de la tarjeta fuera de 600 euros, habrían hecho un total de 4.539 viajes al cajero (de Caja Madrid, claro, que si no, cobran comisión). Como hay que ir cada 24 horas, harían falta 12 años, 5 meses y 9 días para sacar esa cantidad.
Hoteles
Los directivos de Caja Madrid destinaron algo más de 1,1 millones de esas tarjetas a noches de hotel. Con ese dinero se pueden pagar 6.885 noches de hotel en Mallorca durante el mes de agosto (a 163 euros la habitación). Es decir, una cantidad que serviría para visitar la isla 229 veranos.
Ropa y complementos
Hay que vestir bien. Por ejemplo, con un traje de Armani de 1.105 euros. O con 768, que son los que se pueden comprar con 848.602,60 euros.
Resto
Esta categoría serviría por ejemplo para pagarse la peluquería. Si un corte de caballero cuesta 20 euros, con los más de 2,1 millones de euros uno se podría pagar 105.755 cortes de pelo. A diez cortes anuales, da para 10.575 años y medio de peluquería. En el caso de las señoras, a 50 euros por visita, da para ir 42.302 veces o unos 4.230 años.
Y eso que en cien años, todos calvos.
***************
Nota: las cifras
Según el informe de la fiscalía, los consejeros ejecutivos y directivos de Caja Madrid gastaron 6.285.100 euros con estas tarjetas. Las partidas desglosadas son: restaurantes (10,1%), desplazamientos y viajes (14,8%), alimentación (3,3%), grandes superficies (11,1%), efectivo (33,2%), hoteles (8,3%), ropa y complementos (5,8%) y resto (13,4%).
El consejo de administración y comisión de control gastó 8.964.200 euros. Las partidas desglosadas (que aparecen en el informe, pero no en los gráficos publicados por EL PAÍS) son: restaurantes (36,1%), desplazamientos y viajes (14,2%), alimentación (8,4%), grandes superficies (7,9%), efectivo (7,1%), hoteles (6,7%), ropa y complementos (5,4%) y resto (14,2%).
No incluimos los datos de Bankia (245.200 euros en 2011 y 2012).
Este es el gráfico publicado:
Gráfico

EL PAÍS

HASTA EL GATO TENÍA TARJETA OPACA

Los consejeros con tarjeta: 28 del PP, 15 del PSOE, 4 de IU y 10 sindicalistas

En la lista de los cargos de Caja Madrid afectados por el escándalo hay dos exministros

 /  Madrid 2 OCT 2014 - 20:53 

Un total de 83 directivos y consejeros de Caja Madrid utilizaron presuntamente tarjetas opacas en las que se cargaron también gastos privados valorados en más de 15 millones de euros entre los años 2003 y 2012. Un escándalo que ya ha supuesto la destitución del director general de Economía de la Comunidad de Madrid y la dimisión de la presidenta de la Fundación Caja Madrid, y que amenaza con llevarse por delante a varios de los implicados. De la lista de los 83 directivos y consejeros de la caja que utilizaron la tarjeta no declarada, 28 fueron nombrados a propuesta del PP, 15 por iniciativa del PSOE, cuatro por IU, seis por CC OO y otros cuatro por UGT. Entre los afectados hay dos exministros: el popular Rodrigo Rato y el socialista Virgilio Zapatero.
Esta es la enumeración de todos los consejeros que usaron las tarjetas del escándalo, y la cantidad que cada uno de ellos gastó a cargo de ellas:
Consejeros nombrados a propuesta del PP:
Estanislao Rodríguez-Ponga (255.400 euros)
Pablo Abejas (246.700)
Miguel Ángel Araujo (212.900)
Ricardo Romero de Tejada y Picatoste (212.200)
Antonio Cámara (178.000)
José Manuel Fernández Norniella (175.400)
María Carmen Cafranga (175.200)
Javier de Miguel (172.700)
Alberto Recarte (139.900)
Jesús Pedroche (132.200)
Francisco José Moure (127.300)
Mercedes Rojo (119.300)
Cándido Cerón (79.200)
Fernando Serrano (78.600)
Darío Fernández Yruegas (69.800)
José María Buenaventura (63.000)
Beltrán Gutiérrez (58.000)
José María Fernández del Río (47.800)
Juan Emilio Iranzo (46.800)
Miguel Corsini (46.700)
Manuel José Rodríguez González (37.100)
Rafael Pradillo (28.600)
Ignacio del Río (21.000)
José Nieto (19.800)
Jorge Rábago (8.000)
Mercedes de la Merced (287.900). [fallecida]
Consejeros nombrados a propuesta del PSOE:
Antonio Romero (252.000)
José María de la Riva (208.900)
Ramón Espinar (178.400)
Ángel Eugenio Gómez del Pulgar (149.700)
José María Arteta (139.000)
Francisco José Pérez Fernández (122.600)
Jorge Gómez Moreno (98.200)
José Acosta (62.300)
María Enedina Álvarez Gayol (47.000)
Santiago Javier Sánchez Carlos (46.400)
Virgilio Zapatero (36.000)
Ignacio Varela (35.700)
Joaquín García Pontes (21.100)
Miguel Muñiz de las Cuevas (20.800)
José Caballero (19.800)
Consejeros nombrados a propuesta de IU:
José Antonio Moral Santín (456.500)
Rubén Cruz (233.700)
Juan Gómez Castañeda (128.100)
Ángel Rizaldos (20.100)
Consejeros del sindicato CC OO:
Francisco Baquero (266.400)
Antonio Rey de Viñas (191.500)
Rodolfo Benito (140.600)
Juan José Azcona (99.300)
Pedro Bedia (78.200)
Gabriel Moreno (20.400)
Consejeros del sindicato UGT:
Gonzalo Martín Pascual (129.700)
Miguel Ángel Abejón (109.300)
Rafael Eduardo Torres (82.300)
José Ricardo Martínez (44.200)
Consejeros de la patronal:
Gerardo Díaz Ferrán, de la CEOE (94.000)
Francisco Javier López Madrid, de CEIM (34.800)
Directivos:
Rafael Spottorno (223.900)
Ildefonso José Sánchez Barcoj (484.200)
De la lista de directivos y consejeros de Caja Madrid, que suman un total de 86, solo tres no usaron la tarjeta de crédito pese a disponer de ella, según la documentación. Son Félix Manuel Sánchez Acal, de UGT, y los directivos Íñigo María Aldaz y Esteban Tejera. De los que sí utilizaron la tarjeta opaca, varios devolvieron parte del dinero: Rodrigo Rato (54.837 euros), José Manuel Fernández Norniella (9.700), Matías Amat (42.042) e Ildefonso José Sánchez Barcoj (90.879).

EL PAÍS

Andreu citará a Blesa y Rato para declarar sobre las ‘tarjetas b’ de Caja Madrid

La cita de los antiguos ejecutivos de Caja Madrid se realizará probablemente en noviembre después de que el magistrado reciba unos informes periciales.


Sucursal de Caja Madrid
Sucursal de Caja Madrid
 /  • 09:48
El juez de la Audiencia NacionalFernando Andreu tiene intención de citar a los expresidentes de Caja Madrid Rodrigo Rato y Miguel Blesa, así como al ex secretario del consejo de administración Ildefonso Sánchez Barcoj y otros consejeros ejecutivos de la entidad y de Bankia, para preguntarles por el uso de las polémicas ‘tarjetas b’.

Según asegura la Cadena Ser, que cita fuentes jurídicas, el juez estudiará con la fiscalía anticorrupción la conveniencia de abrir una pieza separada dentro de la investigación general del caso Bankia para llevar este asunto de las tarjetas fantasma o bien enviar una parte de ellas a los juzgados de Plaza de Castilla, donde ya se investiga la gestión de los responsables de Caja Madrid.

La cita de los antiguos ejecutivos de Caja Madrid se realizará probablemente el próximo mes noviembre después de que el magistrado reciba unos informes periciales. El juez investiga presuntos delitos societarios y de apropiación indebida.

La intención de Andreu es esclarecer si este escándalo de las tarjetas fantasma está relacionado con la investigación sobre Bankia que lleva en el juzgado desde la óptica del funcionamiento del banco y como llevaban su contabilidad por los delitos de administración desleal. Y para ello ha pedido ya in informe a los peritos para analizar la vinculación entre este tipo de prácticas bancarias, su buen uso, con la gestión de la antigua cúpula directiva de Bankia que es lo que investiga. En este sumario se analizan las irregularidades en la gestión de Caja Madrid y del banco que resultó de su rescate en marzo de 2011 y que estuvo dirigido por Rodrigo Rato hasta mayo de 2012, cuando BFA, su accionista mayoritario, fue nacionalizado.

En este sentido, según asegura la Cadena Ser, el magistrado podría asumir solo una parte de la investigación de las tarjetas. Serían las utilizadas por los consejeros de administración de Bankia, pero no resulta tan evidente que asuma la parte del uso de las tarjetas realizado por los consejeros de Caja Madrid.

En este caso, el magistrado podría enviar esta parte de la investigación ir a los juzgados ordinarios de Plaza de castilla, sobre todo en la parte que afecta a la antigua cúpula de Caja Madrid porque allí se investigan hechos similares y quizá conexos. El juez Andreu lleva también una investigación sobre Caja Madrid pero solo en lo que afecta a la emisión de preferentes.

EL BOLETÍN

jueves, 2 de octubre de 2014

Anticorrupción pide investigar a 86 directivos de Caja Madrid por cargar a la empresa 15 M. en gastos privados

El fiscal incoa diligencias por posibles delito societario y de apropiación indebida. Pagaron con sus tarjetas de empresa estancias en hoteles, compras en el sector de la alimentación o almuerzos en restaurantes. 
Rodrigo Rato, en el debut bursátil de Bankia.
Rodrigo Rato, en el debut bursátil de Bankia. - Foto
La Fiscalía Anticorrupción ha pedido al juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu investigar a 86 consejeros y directivos de Caja Madrid que cargaron en sus tarjetas de empresa gastos privados, como estancias en hoteles, compras en el sector de la alimentación, almuerzos en restaurantes o retiraron efectivo, por valor de 15,2 millones de euros en el periodo comprendido entre 2003 y 2012.
En un decreto el fiscal jefe de Anticorrupción, Antonio Salinas, incoa diligencias por posibles delito societario y de apropiación indebida sobre estos hechos y designa para su instrucción a los fiscales Luis Rodríguez Sol y Alejandro Luzón, después de que Bankia haya comunicado este posible uso irregular de las tarjetas al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) y este órgano trasladara la información al Ministerio Público.
El departamento de Auditoría Interna de Bankia detectó que varias tarjetas de crédito proporcionadas inicialmente por Caja Madrid y después por el grupo bancario a sus directivos y consejeros habrían sido utilizadas en algunos casos para fines no vinculados con su actividad profesional.
Las tarjetas tuvieron una disposición de más de 15 millones entre 2003 y 2012
Tales tarjetas fueron emitidas "al margen del circuito establecido con carácter general y ordinario" del banco y tuvieron una disposición de 15.249.300 euros las de Caja Madrid entre 2003 y 2012 y de 245.200 euros aquellas cargadas a Bankia entre 2011 y 2012. Esta entidad interesó la justificación de los gastos a sus ejecutivos y directivos, quienes procedieron a devolver el dinero, según fuentes de la entidad.
Según esta documentación, a la que tuvo acceso Europa Press y adelantada por el diarioExpansión, tres consejeros ejecutivos y dos directores generales del grupo BFA/Bankia obtuvieron este privilegio, gestionado por el miembro del Comité de Dirección Ildefonso Sánchez Barcoj, aunque uno de estos consejeros no realizó ningún movimiento ni firmó el contrato de obtención. La tarjeta de Sánchez Barcoj facturó cerca de 90.900 euros; la deRodrigo de Rato, unos 54.800 euros; la de Matías Amat, 42.000 euros; y la de José Manuel Fernández Norniella, 9.700 euros; mientras que la tarjeta de Francisco Servando Verdú no registró ningún movimiento.
Se gestionaban "de forma separada"
Por su parte, Caja Madrid suministró solo en 2011 estos plásticos a 20 consejeros y directivos. "La gestión de estas tarjetas se realizaba y gestionaba de forma separada al resto de tarjetas de empresa de la entidad", explica el informe, que añade que su concesión o modificación de sus límites era gestionada a través de las secretarias de Sánchez Barcoj, mano derecha de Blesa.
No consta que los poseedores de estas tarjetas hayan declarado las sumas como percibidas en sus declaraciones correspondientes
Entre los directivos de la caja de ahorros que disfrutaron de este privilegio, se encontraban consejeros nombrados por PP, PSOE, IU y los sindicatos. Entre sus beneficiarios, estaban el exvicepresidente del Gobierno Rodrigo Rato, el ex secretario del PP de Madrid Ricardo Romero de Tejada, el exsecretario de organización del PSM Antonio Romero, el dirigente de IU José Antonio Moral Santín o el expresidente de Caja Madrid Miguel Blesa, quien movió 436.700 euros.
Según la documentación, no consta que los poseedores de estas tarjetas hayan declarado las sumas como percibidas en sus declaraciones correspondientes, por lo cual el FROB ha puesto a disposición estos datos de la Fiscalía Anticorrupción y ahora será estudiada por el juez Andreu en e marco de la investigación sobre la fusión y salida a Bolsa de Bankia.

VOZ PÓPULI

¿CUÁNTOS ROBOS NOS QUEDA AÚN POR DESCUBRIR?

Anticorrupción estrecha el cerco sobre el equipo de Blesa por el uso privado de tarjetas de Caja Madrid

Blesa y otros directivos usaron las tarjetas para “compras de alimentación, ropa, o retiradas de efectivo” en vez de para gastos de representación.


Miguel Blesa, expresidente de Caja Madrid
Miguel Blesa, expresidente de Caja Madrid
 /  • 12:59

La Fiscalía Anticorrupción ve un presunto uso irregular de las tarjetas de empresa por parte de directivos y consejeros de Caja Madrid, según publica hoyExpansión, que destaca que las sospechas del Ministerio Fiscal parten de un informe interno elaborado por Bankia, y avalado por el FROB, en el que se determina que 86 consejeros y directivos de Caja Madrid pudieron usar tarjetas de empresa para fines privados.

Según expone el escrito de la Fiscalía, la utilización de estas tarjetas “no aparece conectada con los gastos de representación”, sino a usos más prosaicos como “compras de alimentación, grandes superficies, ropa, o retiradas de efectivo”. Por ello, Anticorrupción ve indicios de delito y pide al juez Fernando Andreu, de la Audiencia Nacional, que incorpore la investigación al caso Bankia.

Algunos de los consejeros y directivos tenían además otra tarjeta, y siguieron usándolas una vez cesados de su cargo, señala este diario. Entre los que más cargaban a estas tarjetas destacan el ex director general, Ildefonso Sánchez Barcoj (484.200 euros); el exconsejero, de Izquierda Unida, José Antonio Moral Santín (456.500 euros); el exdirector de organización y medios, Ricardo Morado (448.300 euros); y el expresidente de la caja, Miguel Blesa (436.700 euros).

En total, la cúpula de Caja Madrid gastó 15,5 millones entre 2003 y 2012 a través de estas tarjetas. Una veintena de consejeros y directivos cargó más de 200.000 euros. El gasto anual superaba en muchas ocasiones los 40.000 y 50.000 euros.

EL BOLETÍN

“Nos dijeron que todo era legal”

Los consejeros de Caja Madrid que utilizaron tarjetas opacas se defienden frente a las acusaciones de la Fiscalía Anticorrupción



Diferentes consejeros y directivos que figuran en la lista de los que gastaron dinero con cargo a las tarjetas de Caja Madrid mostraron ayer su sorpresa por la investigación de la Fiscalía Anticorrupción. Dicen estar convencidos de que era un procedimiento legal, si bien no explican cómo tributan por los gastos personales que cargaban a la antigua Caja Madrid.
Esta teoría de la supuesta legalidad choca con el hecho de que Rodrigo Rato, José Manuel Fernández Norniella, Ildefonso Sánchez Barcoj y Matías Amat haya devuelto todo el dinero gastado por esta vía, que asciende a casi 200.000 euros entre 2011 y 2012.
Algunos exconsejeros aseguran que el caso de los directivos es diferente del suyo. “Los ejecutivos tenían tarjeta de empresa, pero nosotros no. Era nuestro único medio de pagar gastos relacionados con la actividad de consejero”, aseguran.
Algunos dicen que nunca sacaron efectivo. Incluso que nunca tuvieron número pin de la tarjeta. Todos admiten que era para gastos de viajes, comidas, la compra de libros y otros gastos “relacionados con nuestra actividad”. Admiten algunos que la compra de trajes estaba incluido entre esos gastos de representación. Explican que, como los consejeros no tenían coche, secretaria, ni posibilidad de utilizar asesorías de la entidad, cargaban estos gastos a la tarjeta, algo que para ellos siempre fue legal.
La teoría de que todo era correcto choca con el hecho de que Rato y tres directivos más han devuelto el dinero usado
“No podía ser opaca fiscalmente porque yo veía los gastos en la página web de Caja Madrid, como cualquier otra tarjeta. No había nada que ocultar. Tenía un límite de gasto y sabía que no podía pasarme”, comenta un consejero que pide el anonimato.
Tanto este consejero como otros consultados coinciden en que el secretario del consejo, Enrique de la Torre, que también figura en la lista, fue quién les hizo entrega de la tarjeta al ser nombrados consejeros. Aseguran que les explicó que tenía una función similar a la tarjeta de empresa de los directivos, es decir, que la podían utilizar para los gastos relacionados con su actividad de consejeros.
También explican que les comentaron que Caja Madrid tenía un acuerdo con la Agencia Tributaria —“como ocurre en todas las grandes corporaciones”— por el que la entidad tributaba por el 35% de los gastos totales y no hacía falta desglosarlos ni aplicarlos a la persona que usaba la tarjeta. Expertos y directivos de otras empresas consultados, rechazaban la posibilidad de que existan acuerdos generales con la Agencia Tributaria para este tipo de gastos. Esta teoría de los gastos legales pierde fuerza al comprobar que se sacaron más de dos millones de euros en efectivo a través de los cajeros. “En los gastos de empresa es absolutamente excepcional sacar en efectivo. Estas personas, obtenían 5.000 euros en el cajero y no tributaban, es como si se hubiera ganado 10.000 porque su nivel de impuestos es del 45%”, apunta un experto.
Algunos dicen que es imposible ocultar este sistema al Banco de España y a Hacienda “porque se hizo durante más de 20 años. “¿Cómo se justificaba este gasto? ¿Quién lo tapaba?”, se preguntan. Otros apuntan a que duró hasta diciembre de 2011 “porque Rato y otros ejecutivos acabaron con él, pero mantuvieron esta tarjetas para ellos”.

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